miércoles, 24 de noviembre de 2010

Extraños Sucesos II

Nuevamente...

6:25 am, explosión que me saca de mi pesadilla.
6:26 am, un objeto cae.
6:28 am, arañazos en el edificio.
6:30 am, el niño llora.
6.31 am, caricias.

Todo se ha repetido...de nuevo... y a las mismas horas. Ayer parecía que todo tenía una explicación racional. Problemas en la fachada de mi edifico debido a la obra que hay al lado. Pero... la explicación no acaba de convencerme. Ya van tres días seguidos ocurriendo lo mismo y siempre sucede a las mismas horas y en el mismo orden. ¿Qué pasa?


Escrito por: Paloma García Villar
Vigo (Pontevedra)

lunes, 15 de noviembre de 2010

Extraños Sucesos II

Nuevamente...

6:25 am, explosión que me saca de mi pesadilla.
6:26 am, un objeto cae.
6:28 am, arañazos en el edificio.
6:30 am, el niño llora.
6.31 am, caricias.

Todo se ha repetido...de nuevo... y a las mismas horas. Ayer parecía que todo tenía una explicación racional. Problemas en la fachada de mi edifico debido a la obra que hay al lado. Pero... la explicación no acaba de convencerme. Ya van tres días seguidos ocurriendo lo mismo y siempre sucede a las mismas horas y en el mismo orden. ¿Qué pasa?


Escrito por: Paloma García Villar
Vigo (Pontevedra)

domingo, 14 de noviembre de 2010

Extraños Sucesos

Una vez más el mismo sueño y los mismos extraños sucesos. De nuevo, he soñado que morías enterrado vivo, te he sentido agonizar, he notado las mismas sensaciones que tú y, de pronto, un estruendo. Una explosión que tan sólo yo he oído y que me ha hecho despertar de mi pesadilla. Tras la explosión, un objeto en el interior de mi habitación, inexplicablemente, cae al suelo. Cae provocando otro ruido más. A continuación, algo en el edificio se oye. Parece como si alguien arañase el edificio desde el exterior. Llantos, eso es lo que prosigue a los arañazos. El niño, que duerme en la habitación que hay situada bajo la mía, ha despertado y llora. Tras el llanto, una gélida sensación acaricia mi cuerpo. Así durante dos noche seguida y todo ocurre a la misma hora.
6:25 am, explosión que me saca de mi pesadilla.
6:26 am, un objeto cae.
6:28 am, arañazos en el edificio.
6:30 am, el niño llora

6.31 am, caricias,
Después, continuar durmiendo se me hace imposible y una pregunta aparece en mi cabeza. El niño… ¿escucha lo mismo que yo?


Escrito por: Paloma García Villar
Vigo (Pontevedra)


viernes, 12 de noviembre de 2010

Poseída

Ángela se encontraba durmiendo plácidamente junto a su novio. Ambos estaban en una casa de dos pisos junto con más amigos. Había un silencia absoluto, ya que todos dormían. De pronto, Ángela se levantó de la cama, salió de la habitación y se dirigió al salón. Caminó hacía la ventana, la abrió y se sentó en ella. La joven se arrancón un crucifijo que llevaba colgado del cuello, lo apretó con fuerza contra su mano y comenzó a balancearse.
Breogan se despertó al notar la ausencia de su novia en la cama. Se levantó y salió el pequeño dormitorio. En el pasillo, se encontró con Marcos, que salía del  cuarto de baño.
-          Marcos, ¿has visto a Ángela? Es que no está en la cama. –
-          No la he visto. Quizá haya ido a la cocina a por agua. –
Breogan asintió con la cabeza y se adentró en el salón para dirigirse a la cocina mientras Marcos regresaba a su habitación.
-          ¡Marcos! –
Breogan gritó al ver lo que estaba sucediendo en el salón. Marcos acudió a su llamada y vio a su amigo completamente paralizado, observando la venta. En ella se encontraba Ángela, sentada, balanceándose y arriesgándose a caer al vacío. El joven se acercó a ella e intentó convencerla para que entrase en la habitación. La joven hacía caso omiso.
Mientras, el resto de personas de la casa aparecieron alertados por el grito de Breogan. En cambio, todavía faltaba alguien.
Marcos continuaba intentando hacer entrar en razón a su amiga, cuando Breogan desapareció. El muchacho había recordado algo que su amigo Jan le había contado sobre Ángela.
Breogan entró en un cuarto y se aproximó a una cama. Jan dormía en ella. Le despertó.
-          Necesito tu ayuda. Ángela… está como… poseída. –
-          ¿Dónde está? –
-          En la ventana del salón. –
Jan salió corriendo de la habitación y se dirigió al salón, seguido por Breogan. Con calma, se aproximó a la ventana donde se encontraba su amiga. Le indicó a Marcos que se apartase y se acercó más a Ángela. La observó y cogió su mano izquierda. La tenía cerrada. Jan, con dificultad, le obligó a abrirla y observó que en ella tenía un crucifijo. Lo tenía clavado en la piel e impregnado de sangre debido  a la fuerza con que lo guardaba dentro de su mano. El muchacho se giró hacía sus amigos y dijo:
-          Necesito un mechero. –
Breogan cogió uno de un cajón de la cocina y se lo llevó a Jan. El chico lo cogió. Con la mano izquierda, mantuvo abierta la mano de Ángela. Con la derecha. Encendió el mechero, lo aproximó al crucifijo y quemó la mano de su amiga.
Al sentir el fuego, Ángela agonizó de dolor mientras sus amigos y su novio observaban atónitos la escena. De pronto, la joven sufrió un espasmo y se deslizó por la ventana. Jan la sujetó con fuerza y la condujo al interior de la casa. La tumbó en un sofá. Breogan se acercó a ella y la acarició con suma delicadeza.
Ángela estaba tumbada y temblaba con mucha intensidad. Abrió los ojos y se abrazó a su novio. Comenzó a llorar. Le dolía la mano. Observó el lugar foco de aquel dolor y pudo ver la marca de un crucifijo grabada con fuego. Alzó la mirada y buscó a Jan. Cuando lo encontró, le dijo:
-          Ha vuelto a pasar, ¿verdad? Esto no ha acabado aún. Tenemos que hacer algo. Y ya. –
Jan asintió con un suave movimiento de cabeza.

Escrito por: Paloma García Villar
Vigo (Pontevedra)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Mundo Paralelo

Me gusta vagar por la calle sintiendo el frío de las gotas de lluvia deslizándose por mi cara. Caminar acompañada de personas que aparecen y desaparecen de mi lado del mismo modo que se desvanece el vapor de un cristal. Personas que veo pero que en realidad no están ahí. Gente que tan sólo yo veo, porque son fruto de mi imaginación, simples visiones que a veces me aterran.
Camino acompañada bajo la lluvia, pero en realidad no llueve y estoy sola. Todo está en mi mente. He creado un mundo paralelo en el que me siento a gusto cuando estoy triste, pero ese mundo se está aproximando a la realidad…
Escrito por: Paloma García Villar
Vigo (Pontevedra)